Trabajar es para los perdedores
Para Oscar Wilde la inactividad es noble, la actividad es para los perdedores. El holgazán no es una escoria social, más bien es casi un dios:
La acción se convierte simplemente en el refugio de la gente que no tiene otra cosa que hacer. Su base es la falta de imaginación. Es el último recurso de quienes no saben soñar. La acción es limitada y relativa. Ilimitada y absoluta es la visión de quien se sienta ocioso y observa, de quien camina en la soledad y sueña... La vida contemplativa, la vida que tienen por objeto, no el hacer, sino el ser, y no el ser solamente, sino el llegar a ser, es la que puede darnos el espíritu crítico. Los dioses viven así...

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