La felicidad, lo que queremos las personas
Alguna vez, para justificar el comportamiento humano (el tuyo, el mío o el de otros) te habrás preguntado: ¿por qué hacemos las cosas?, ¿qué es realmente lo que queremos las personas?. Y te habrás respondido: la felicidad.
Pero, ¿qué es la felicidad...?
La felicidad
Más bien deberíamos haber empezado por ahí. La felicidad es "lo que queremos" las personas, como dice Fernando Savater en su libro El contenido de la felicidad.
Es un objetivo mítico que está perdido, a la deriva. Nos oculta su rostro, pero la nitidez de su espalda nos basta para impulsarnos a requerirla.
¿Qué queremos las personas?
Como decía Spinoza, lo que quiere todo ente es "perseverar en su ser y aumentar al máximo su perfección y eficacia".
Esto vale para un átomo, para el mar, los árboles, las hormigas y los seres humanos.
Pero, como personas, ¿en qué se traduce esto?
Podríamos decir que en satisfacer una serie de necesidades vitales básicas y en mejorar nuestra comodidad y bienestar.
Algunos ejemplos que se nos pueden ocurrir tienen que ver con: luchar por la vida, exteriorizar nuestra fuerza, proporcionarse placer, rechazar el dolor...
Pero, ¿qué tenemos en común todas las personas, y que nos distingue del resto de seres?
A esto se le ha venido llamando el conatus humano.
Análisis de nuestro comportamiento
Como el que busca el foco de un fuego, podemos intentar aproximarlos al conatus humano, estudiando nuestro comportamiento.
¿Qué es lo que justifica nuestra forma de actuar?
Según decía Platón, el alma humana tiene 3 partes: la racional, la irascible y la concupiscible.
Antiguamente la razón se identificaba con el cerebro, la voluntad con el corazón y las emociones con el vientre. Hoy aseguran que las tres están más o menos localizadas en zonas diferentes de nuestra cabeza.
Ocupémonos de ellas entonces.
Las emociones
Las emociones surgen como respuestas rápidas a algún estímulo. Se llaman alegría, apetito, tristeza, preocupación, ira... Aparecen cuando quieren y no se atienen a razones.
Veamos algunos ejemplos, según decía Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional:
- La tristeza: surge como reacción a una "perdida", en general. En extremo podría llegarse a la depresión.
- La preocupación: es debida a un "problema" que hay que resolver. El caso extremo es la ansiedad.
- La ira: ocurre como posible mecanismo de defensa ante una "amenaza" de algún tipo, ya sea física, la propia autoestima, etc. Caso extremo: la violencia.
- La alegría: es una reacción al alcanzar situaciones que nos benefician de alguna forma.
- Etc.
Con esto, podríamos decir que el ser humano quiere, además, "manifestar sus emociones", como forma algo más evolucionada de alcanzar sus objetivos.
Pero eso no es suficiente.
La voluntad y la razón
La razón es quien dice gobernar. Siempre está consciente, se fija en las experiencias y, utilizando la lógica, elabora reglas de comportamiento (lo que algunos llaman principios, valores, convicciones).
La voluntad es quien realmente decide actuar. Dicta aquellos deseos y comportamientos que, sin ser razonados propiamente por ella, decimos que forman parte de nuestra personalidad.
Algunos ejemplos de principios, valores o convicciones:
- La cortesía. Esta puede ser por simple temor al otro, o bien un dispositivo de distanciamineto, o una forma de disposición a honrar y reconocer la calidad del otro, o simplemente soy cortés porque quiero que lo sean conmigo.
- La compasión. A veces, nos es tan habitual compadecernos de nosotros mismos que, por extensión, es fácil tener piedad hacia los demás. O quizás este movimiento piadoso es un intento, no desinteresado, de aliviar el propio padecimiento por medio de su más amplio reparto, y así tonificar nuestro alma dolorida, nuestro yo maltrecho.
- La vanidad. La cualidad que nadie admite pero también una de las que más abunda, siendomuy necesaria para el individuo y para la sociedad.
- Las ideas políticas en general.
Pero esto no es suficiente.
Podríamos decir que detrás de cualquier comportamiento específicamente humano siempre hay uno de estos dos deseos, como animales sociales que somos:
- Ser queridos.
- Ser admirados o reconocidos.
Pero esto no es suficiente.
El conatus humano
Lo que queremos todos, a diferencia de otros seres, es:
La descosificación: diferenciarnos de la cosa.
Es que sepan reconocer en nosotros lo que tenemos de humanos y que nos diferencia de los objetos.
Eso sí: cada uno lo buscamos de maneras diferentes. Para ver ejemplos: la vida misma... ;)
La ética
Este es el principio de la ética, de la teoría de lo que quiere cada uno.
Ni la vida ni la muerte son acontecimientos simplemente biológicos para los seres humanos, sino que tienen además cierto significado simbólico. De forma que comportamientos como la generosidad, incluso sus renunciamientos y sacrificios, provienen de un amor propio que trasciende de los meros condicionamientos biológicos, que incluso puede llegar a comprometerlos, para asegurar la compensación simbólica que sólo pueden obtener, quienes se saben mortales, de la complicidad con sus semejantes en tal destino.
Por lo tanto, lo distintivo en nuestros intereses no consiste en un mero proceso biológico, sino en la afirmación simbólica que rechaza la obligación de la muerte, la desaparición, el olvido, la soledad...
Referencias:
El contenido de la felicidad, Fernando Savater.
Inteligencia emocional, Daniel Goleman.
0 comentarios
Publicar un comentario en la entrada